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[CIUDAD DE MÉXICO] Un importante número de mexicanos podría estar infectado con hepatitis C oculta y, sin embargo, no hay ninguna prueba disponible para detectarla de forma rutinaria en los bancos de sangre del país, reportó recientemente un grupo de investigadores en un artículo publicado en Plos ONE.
 
“La hepatitis oculta no es un mito, es una realidad y tiene prevalencias mayores a la infección activa o convencional que las personas conocen”, aseguró a SciDev.Net Alicia Ocaña Mondragón, autora del estudio e investigadora del Hospital de Infectología del Centro Médico Nacional “La Raza”, en la Ciudad de México.
 
Esta enfermedad es causada por el virus de la hepatitis C cuyo blanco suelen ser las células del hígado (hepatocitos). “Sin embargo, este virus tiene como reservorio algunos otros sitios en la parte superficial del hígado y uno de ellos son las células mononucleares de sangre periférica”, explica Ocaña.

La hepatitis oculta no es un mito, es una realidad y tiene prevalencias mayores a la infección activa o convencional que las personas conocen”.

Alicia Ocaña Mondragón, Hospital de Infectología del Centro Médico Nacional “La Raza”, Ciudad de México.

 
Los linfocitos o monocitos son ejemplos de células de sangre periféricas, que son esenciales para que el sistema inmune pueda combatir las infecciones. Al estar oculta en estas células, este tipo de infección no puede ser detectada con las pruebas convencionales de sangre o plasma.
 
La evidencia clínica sugiere que la presencia de hepatitis C oculta puede estar relacionada con el desarrollo de enfermedades crónicas en el hígado. Médicos españoles han reportado en estudios previos que los pacientes pueden desarrollar fibrosis, cirrosis o, en los casos más extremos, cáncer de hígado (hepatocarcinomas).
 
El estudio en México analizó a 1.037 donadores que asistieron a dos de los principales bancos de sangre en la capital, y encontraron una prevalencia de hepatitis C oculta del 3,4 por ciento, mucho más alta que la prevalencia de la hepatitis C activa, que es del 1,4 por ciento.

Video: Aleida Rueda para SciDev.Net

Para el médico español Vicente Carreño, quien reportó la infección por primera vez en 2004 y no participó en este estudio, es positivo y necesario que haya cada vez más investigación sobre esta enfermedad.
 
“La tecnología que hay que aplicar para estudiar la hepatitis C oculta es compleja y sofisticada lo que explica que no haya muchos estudios sobre ella, aunque los trabajos publicados por grupos de investigación de todo el mundo están aumentando”, dice Carreño a SciDev.Net.
 
Uno de los objetivos de los médicos mexicanos con este primer reporte es mostrar la prevalencia de la enfermedad y presionar para que haya pruebas de escrutinio en los bancos de sangre que sí puedan detectarlas.

medico bolsa sangre aleida rueda
Crédito: Aleida Rueda.
 
“Si quisiéramos plantear esta técnica en un banco de sangre sería poco viable por cuestiones de tiempo, pero así como se han automatizado equipos para hacer pruebas bioquímicas como la PCR (reacción  en cadena de la polimerasa) y amplificar diferentes virus, hacerlo para identificar la hepatitis C oculta no está fuera del alcance de la tecnología actual”, afirma Ocaña.
 
En España, el equipo de Carreño ya ha reportado la creación de una técnica diagnóstica sencilla y asequible para todos los laboratorios. “Esta permite el diagnóstico de la hepatitis C oculta en aproximadamente un 40 por ciento de los casos diagnosticados por técnicas complejas”, señala Carreño. Sin embargo la técnica aún no ha sido comercializada.
 
Al relacionar estadísticamente la presencia de la infección con posibles factores de riesgo, Ocaña y su equipo encontraron que las relaciones homosexuales y la acupuntura estaban más relacionados con la hepatitis C oculta que otros factores, como tatuajes, transfusiones o donaciones de sangre, pero estiman que son necesarios más estudios para establecer factores de riesgo más claros. “Estamos en pañales en el estudio y tratamiento de esta enfermedad. Este es el primer paso: saber cuántas personas portadoras hay. Pero ahora faltan estudios complementarios”, comenta a SciDev.Net Luis A. Uribe, también autor del estudio. “Se necesita hacer más investigación en este tipo de enfermedades. Están muy infravaloradas”.
 
“Esto no es VIH, no se ‘vende’ como pan caliente. Eso hace doblemente difícil tener recursos para investigarla”, dice Ocaña.
 
Vicente Carreño asegura que desde que reportó por primera vez esta enfermedad, hace 14 años, no ha habido ningún cambio en España debido, en buena medida, a que la atención y los recursos están enfocados en la hepatitis C ‘clásica’. “Creo que cuando se normalice esta situación, la atención y los recursos se volcarán en el estudio de la hepatitis C oculta”, precisa.

> Enlace al estudio en Plos ONE

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