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[QUITO] La FAO viene implementando guías alimentarias basadas en los alimentos disponibles en cada país, como una forma de hacer frente a los patrones de consumo inadecuados que agravan la situación de desnutrición y enfermedades no transmisibles que enfrentan los países en desarrollo.
 
En Ecuador, dicha guía se entregará al gobierno en septiembre de 2018, confirmó a SciDev.Net Gabriela Rosero, consultora nacional de las guías alimentarias.
 
Este país, junto con Perú, son los únicos de Sudamérica que aún no cuentan con este instrumento cuyo objetivo es servir de orientación para las políticas y programas de  educación alimentaria y nutricional, pero también en salud, agricultura y nutrición.
 
Ambos países, además, están incluidos en el Estudio Latinoamericano de Nutrición y Salud (ELANS) que abarcó 8 países y encontró que en general los consumidores prefieren productos procesados y no naturales.

La gente sí sabe qué debe comer, pero no lo hace. No tomar medidas preventivas ahora nos traerá más problemas de salud pública como obesidad e hipertensión a más temprana edad”.

Manuel Coronel, Universidad Tecnológica Equinoccial de Ecuador

 
Si bien según el estudio, el consumo de energía, o ingesta energética (IE) promedio, es de 1959 kilocalorías por día, con una distribución equilibrada de macronutrientes (54% de carbohidratos, 30% de grasa, 16% de proteínas), el problema radica en el detalle de esos alimentos.
 
“Más del 25 por ciento de IE proviene de fuentes de alimentos ricos en azúcar y grasa, como bebidas azucaradas, pasteles, papas fritas y dulces. Mientras que solo el 18 por ciento de la IE se origina en alimentos ricos en fibra y micronutrientes, como granos integrales, raíces, frutas, verduras, frijoles, pescado y nueces”, señala.
 
Martha Yépez, una de las investigadoras del ELANS, considera que esta tendencia es una consecuencia del desarrollo. “Nos vemos inmersos en el consumo de alimentos de fácil acceso. Es más cómodo comprar lo que ya está listo que hacer toda la preparación, aunque no sea más barato”.
 
El desequilibrio nutricional origina diversas formas de malnutrición que, según la FAO, afectan al 88 por ciento de países del mundo: desnutrición aguda y/o crónica, deficiencias de micronutrientes, obesidad y enfermedades relacionadas con la alimentación (incluida la diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer).


 
Rosero afirma que actualmente Latinoamérica debe luchar contra un doble problema de malnutrición porque 34 millones de personas están subalimentadas. Entre los niños menores de 5 años, “6,1 millones tienen desnutrición crónica, casi 4 millones presentan sobrepeso y el 38,5 por ciento sufre anemia. En los adultos, 50 por ciento presenta sobrepeso y 27 por ciento padece obesidad”.
 
El ELANS también encontró que el consumo de pescado es casi inexistente en términos de contribución a la energía (apenas 9 por ciento de IE), a pesar de que todos los países estudiados (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú y Venezuela) tienen salida al mar.
 
“Las excepciones fueron Perú y Ecuador, donde la ingesta de carnes procesadas fue la mitad que en el resto de los países y tuvo poca influencia en la IE”, dice el estudio.
 
Manuel Coronel, coordinador de la carrera de ingeniería en alimentos de la Universidad Tecnológica Equinoccial de Ecuador, asegura que el problema [de dietas desbalanceadas] es cultural, afecta la seguridad alimentaria de cada nación y se debe también a la enorme influencia de la publicidad.

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Consumo de alimentos procesados de todo tipo va en aumento en la región. (Crédito: Pixhere).
 
“La gente sí sabe qué debe comer, pero no lo hace. No tomar medidas preventivas  ahora nos traerá más problemas de salud pública como obesidad e hipertensión a más temprana edad”, comenta a SciDev.Net.
 
Iván Sisa, especialista en salud pública e investigador de la Universidad San Francisco de Quito, considera que en América Latina el consumo va mal y las regulaciones —que incluyen más impuestos y restricciones de publicidad a alimentos no saludables— no caminan de la mano. “En Estados Unidos, las estadísticas de obesidad están descendiendo porque aumentó la regulación. La industria debe estar más regulada, con más impuestos. Por ejemplo, en Chile se prohibió el uso de juegos y dibujos animados en los cereales”, comenta.
 
En cambio, Yépez cree que la educación a la población, más que la regulación, debe ser una tarea del Estado para proveer una mejor salud pública. Y el siguiente paso debería ser trabajar en políticas de prevención basadas en estos resultados.

Enlace al resumen del artículo sobre el ELANS en la revista Public Health Nutrition (en inglés).

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