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[CIUDAD DE MÉXICO] Cinco zonas costeras turísticas de América Latina aparecen entre las 10 del planeta que más pérdidas económicas pueden sufrir a causa de tsunamis, alertaron científicos durante la Asamblea General de la Unión de Geociencia Europea, organizada en Viena (12 de abril).
 
Tras elaborar un índice de riesgo para los sitios turísticos más expuestos a tsunamis de gran escala, el equipo del Instituto de Tecnología Karlsruhe (KIT, por sus siglas en inglés) en Alemania, encontró que la mitad está en América Latina. Se trata de Lima (Perú), Valparaíso (Chile), Guerrero (México), Bio-Bio (Chile) y Puntarenas (Costa Rica).
 
El equipo, encabezado por el geofísico Andreas Schafer, utilizó el modelo TsuPy, el cual permitió simular los efectos que miles de tsunamis fuertes tendrían en 24.000 playas a nivel global. Los investigadores alimentaron el modelo con información y datos de más de 10.000 estados, provincias y municipios de 200 países.
 
El ranking obtenido describe, en promedio, las pérdidas económicas que un determinado sitio experimentará cada año de sufrir un tsunami de gran escala. “Esto no quiere decir que hay tsunamis todo el tiempo. Pero sí puede ser considerado el promedio anual de todos los que pueden afectar una zona costera en un periodo de 100 años, por ejemplo”, dice a SciDev.Net Schafer.
 
El turismo aporta alrededor de US$ 6 billones cada año a la economía global. Según los científicos del KIT, el sector turístico podría perder alrededor de 1.000 millones de dólares por año como causa de tsunamis fuertes, es decir, provocados por sismos de magnitud 8 en adelante.

ranking tsunami formato sdn

A diferencia de otros fenómenos meteorológicos, los tsunamis se presentan en una escala de tiempo que hace muy difícil su prevención. Mientras que la trayectoria de los huracanes, por ejemplo, permiten una predicción de días, los tsunamis se generan en minutos.
 
La frecuencia y probabilidad de que este fenómeno ocurra es objeto de debate entre los expertos, pues intervienen múltiples factores. Además, al ser fenómenos relativamente raros, no hay registros históricos que permitan estadísticas de calidad. Según la información difundida por KIT, los tsunamis más grandes, por ejemplo, ocurren aproximadamente cada 1.000 años.
 
“No estamos diciendo que alguien debe cancelar sus vacaciones por un evento que puede ocurrir [poco frecuentemente], pero sí saber cómo reaccionar en caso de que ocurra. Los gobiernos y otros actores deben impulsar la preparación a través de planes de evacuación, refugios, etc. Los hoteles, por ejemplo, pueden aumentar su resilencia si capacitan a sus empleados”.
 
Sin menospreciar la relevancia del impacto económico, a otros investigadores lo que les preocupa es la población expuesta y poco preparada para enfrentar este fenómeno. Por ejemplo, para el investigador Ángel Ruiz, del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM, en México, la tasa de crecimiento poblacional en la costa de ese país se incrementó notablemente en las últimas décadas, por lo que cada vez hay más personas en riesgo.
 
En un análisis del impacto que tuvo un tsunami generado por un sismo de magnitud 8.2 en septiembre de 2017 en las costas de Chiapas, en el sureste mexicano, Ruiz y sus colegas destacan que el tsunami llegó a la costa antes de que se activaran las alertas oficiales a los residentes de las comunidades pequeñas. Por tanto, dicen, es necesario que se instale un sistema de alerta temprana que advierta directamente a las comunidades.

> Enlace al artículo del CC-UNAM

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