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[RIO DE JANEIRO] Diversos plaguicidas tóxicos, entre ellos dos comercialmente disponibles pero prohibidos en varios países, fueron encontrados en las montañas altas de dos unidades de conservación protegidas en la región suroeste de Brasil: los parques nacionales de Itatiaia y Serra dos Órgão, según un artículo publicado en Environmental Pollution.

“Los vientos diurnos que ascienden de las llanuras adyacentes sumado a las bajas temperaturas y altas tasas de pluviosidad son factores que aumentan la transferencia de partículas contaminantes semivolátiles de la atmósfera a montañas o mesetas de altitud”, explicó a SciDev.Net Rodrigo Ornellas Meire, de la Universidad Federal de Río de Janeiro y uno de los autores del artículo.  

“En Brasil, buena parte de esas regiones [montañas o mesetas de altitud] comprenden importantes nacientes de ríos rodeados por bosques tropicales con elevada biodiversidad y endemismo”, comentó.

Uno de los plaguicidas identificados en las unidades de conservación es el clorpirifós, permitido en Brasil para el control de plagas e incluido entre los cinco más vendidos en el país. Entre 1989 y 2017, se importaron cerca de 78 mil toneladas de clorpirifós, según datos del Ministerio de Industria y Comercio del Exterior.

No es por falta de evidencias científicas que se deja de tomar una decisión política en Brasil para enfrentar la situación que vivimos en el país de uso descontrolado de plaguicidas”.

André Búrigo, Grupo Temático Salud y Ambiente de la Asociación Brasileña de Salud Colectiva


Los investigadores también identificaron en las montañas la presencia de endosulfán, prohibido en más de 50 países, incluso en Brasil desde 2014.

“Sin embargo, observamos que el endosulfán presenta una tendencia clara de reducción a lo largo de los años monitoreados (2013 a 2015); este resultado es importante porque demuestra la efectividad de acciones nacionales e internacionales en la reducción de contaminantes que presentan riesgos al medio ambiente”, afirmó Meire.

André Búrigo, integrante del Grupo Temático Salud y Ambiente de la Asociación Brasileña de Salud Colectiva (Abrasco) y uno de los coordinadores de un reporte sobre los efectos de los plaguicidas en la salud, consideró que el estudio es muy importante y contribuye a comprender la complejidad y magnitud de los impactos de los plaguicidas.

“El estudio trae resultados que demuestran que ciertos tipos de plaguicidas entran en el ciclo de las aguas de tal forma que puede llover plaguicidas a kilómetros de distancia de donde fueron utilizados; que el uso de plaguicidas en un área agrícola puede contaminar áreas de protección ambiental, áreas de preservación, por lo tanto, de la biodiversidad, áreas que deberían estar protegidas de la contaminación ambiental, pero no lo están”, dijo a SciDev.Net. Y agregó: “Si hay contaminación por plaguicidas en áreas de protección ambiental, en regiones de sierras, hay contaminación de áreas donde se concentran los nacientes que formarán ríos. Todo el tejido de la vida está comprometido. Una vez más queda en evidencia que el debate de la agricultura no puede estar orientado por el lucro y la productividad”.
 
La publicación del artículo llega en momentos de un intenso debate sobre una nueva ley de plaguicidas que se está tramitando en el congreso nacional. “No es por falta de evidencias científicas que se deja de tomar una decisión política en Brasil para enfrentar la situación que vivimos en el país de uso descontrolado de plaguicidas”, alertó.

De acuerdo con Búrigo, Brasil sufriría un gran retroceso si se cambia la ley de plaguicidas. “Los sectores del agronegocio y la industria de los plaguicidas quieren flexibilizar la regulación, quieren ocultar los impactos [de los plaguicidas]”, advirtió.

En la misma línea, Meire afirmó que estos estudios sirven de base para que las acciones gubernamentales reduzcan sus usos y por tanto sus emisiones atmosféricas.

“En el caso de los pesticidas el escenario es aún más urgente, ya que muchos países en desarrollo todavía permiten el uso de sustancias muchas veces ya prohibidas en países desarrollados como EE.UU., Canadá y la Unión Europea”, dijo.

Y agregó: “En el caso de Brasil, el retroceso parece aún mayor. Con el título de mayor consumidor de plaguicidas en el mundo, el gobierno recientemente viene señalando una postura aún menos juiciosa en el uso y aplicación de esas sustancias en el campo.”

De acuerdo con Abrasco, Desde 2008, Brasil es el mayor consumidor de plaguicidas del mundo.

Enlace al resumen del artículo


Referencias

Dossier de Abrasco – Una alerta sobre los impactos de los agrotóxicos en la salud (en portugués)