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Las Cordillera de los Andes, la segunda más larga del planeta y la única que cruza los trópicos, es la principal responsable de impulsar la gran diversidad biológica que existe en América del Sur, confirmó un estudio en el que se realizaron más de 10.000 simulaciones por computadora.

La investigación que reunió a expertos internacionales fue liderada por el ecologista brasileño Thiago Rangel, del Laboratorio de Ecología Teórica y Síntesis de la Universidad Federal de Goiás, y publicada en Science. Su objetivo fue analizar el papel de la heterogeneidad climática andina en los últimos 800.000 años —período que incluye ocho glaciaciones— y evaluar su impacto en la distribución de las especies.

Con ese fin, utilizando modelos de simulación virtual, determinó que los cambios en los patrones climáticos ocurridos en el pasado en la cordillera, junto a procesos geológicos y biológicos, propiciaron la riqueza de especies que caracteriza a la región actualmente.

“Aplicamos modelos virtuales que generaron patrones de biodiversidad y que pudimos compararlos con la realidad”, dijo Rangel a SciDev.Net, sobre su trabajo, financiado por la agencia de política científica y tecnológica (CAPES) de Brasil, el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) y la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Goiás (FAPEG).

Como resultado de esas simulaciones, los investigadores hallaron una fuerte influencia de la fluctuación climática de la región en la distribución geográfica de las especies, que se potencia con condiciones geográficas únicas como la interacción de la cordillera con la selva tropical más extensa del mundo y la mayor cuenca hidrográfica.

Observaron, por ejemplo, que durante las épocas más frías, las especies existentes en ese momento se refugiaban en los bosques y la selva, y luego subían a los Andes en las épocas más calientes. Entre las diferentes simulaciones también probaron un escenario en el que los Andes no forman parte del paisaje de la región, y verificaron que la diversidad de especies desaparecía gradualmente.

Sobre los escenarios futuros, Rangel alertó que si se considera la situación climática actual y su impacto en la biodiversidad, el ritmo avanzado de los cambios climáticos impide que las especies respondan evolutivamente a los impactos o que encuentren refugios, lo que afecta su supervivencia.

Para Cristiana Serejo, vicedirectora del Museo Nacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro y especialista en zoología, esta investigación mostró de forma novedosa cómo la variación climática actuó en la biodiversidad y “servirá para comprender la distribución de las especies en el futuro”, dijo a SciDev.Net.

Ricardo Dobrovolski, del Instituto de Biología de la Universidad Federal de Bahía y experto en ecología evolutiva, comentó que esta fue la primera vez que un estudio asoció de forma “poderosa” informaciones climáticas a detallados procesos biológicos. “Entender la riqueza de especies en los Andes siempre ha sido un reto para la ciencia”.

Según Serejo, pese a la crisis que experimenta la ciencia de Brasil desde 2014, “es gratificante” ver un brasileño liderando una investigación de punta con colaboradores extranjeros y recursos nacionales.

“Brasil es un país megadiverso que alberga 20 por ciento de las especies del planeta y ofrece importantes servicios ambientales. Aún así, gran parte de nuestra biodiversidad es desconocida”, agregó.

En el campo de estudios de ecología, Brasil ocupa la décima posición en publicaciones en el ranking global según SCImago (Scopus, Journal & Country Rank).


> Enlace al artículo en Science.

> Video en el que el autor del estudio, el investigador Thiado Rangel, explica los resultados de su trabajo: en inglés y en portugués