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[SÃO PAULO] La capacidad de regenerarse a partir de fragmentos diminutos que posee un coral invasor le ha permitido propagarse a lo largo de la costa atlántica de Brasil (3.800 Km), amenazando los suministros comerciales de pescado, según un reciente estudio.

Se trata de dos especies del coral sol que estaban circunscritas al Océano Pacífico. Su rápida expansión en la costa brasileña preocupa a los especialistas por sus potenciales efectos en las especies marinas consumidas por los humanos.

Se cree que las especies llegaron al país a fines de los años 80 incrustadas en el casco de buques comerciales de gran calado o en las grandes estructuras remolcadas usadas para levantar plataformas de extracción de petróleo.

Desde entonces entablaron una batalla contra los corales nativos que sirven de alimento a muchas especies marinas consumidas localmente. Mientras los corales nativos crecen menos de un centímetro por año, los corales sol crecen tres veces más, cubriendo el ambiente de los acantilados con un intenso color naranja amarillento.

“El problema de la pérdida de diversidad es que muchos servicios ecosistémicos proporcionados anteriormente por las especies locales de corales, como servir de alimento a los peces, ya no podrían continuar”.

Paulo Sumida, Instituto de Oceanografía, Universidad de São Paulo

 
Los investigadores del estudio publicado en el Journal of Experimental Marine Biology and Ecology, recolectaron las especies Tubastraea coccinea y T. tagusensis en la isla de Búzios, en la costa de São Paulo
 
En el laboratorio cortaron las muestras en 240 pequeños fragmentos y los sometieron a diferentes condiciones de temperatura (24, 27 y 30 grados). Una parte de los fragmentos fue alimentada con zooplancton cada dos días.
 
Sólo 41 de los 240 fragmentos (17,1 por ciento) de coral sol murieron debido a necrosis de la piel, mientras que los restantes 199 (86,9 por ciento) se autorregeneraron.
 
Marcelo Visentini Kitahara, oceanógrafo del Departamento de Ciencias Marinas de la Universidad Federal de São Paulo y colaborador del Centro de Biología Marina de la Universidad de São Paulo, explica que la regeneración es posible gracias a la reorganización de las células madre del coral.
 
“Los arrecifes coralinos están construidos y formados por miles de animales diminutos llamados pólipos”, explica. “Los fragmentos alimentados desarrollaron más rápidamente la boca y comenzaron a consumir el tejido circundante como fuente de energía hasta que finalmente se convirtieron en pólipos. Sin embargo, la estructura de la boca no puede alimentarse a sí misma hasta que se forman los tentáculos”, refiere a SciDev.Net.

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Una especie de coral sol.
 
Los investigadores también se dieron cuenta de que la regeneración de la boca era más rápida entre los fragmentos alimentados y mantenidos a 27 grados, lo que sugiere que la habilidad de regenerarse del coral sol aumenta con mayor disponibilidad de alimentos y temperaturas más altas.
 
Para Paulo Sumida, biólogo del Instituto de Oceanografía de la Universidad de São Paulo, los hallazgos son preocupantes porque la diseminación de estas especies invasoras conduciría a la pérdida de diversidad local e incluso regional no sólo de los corales sino de otras especies marinas.
 
Muchas colonias nativas de la costa brasileña ya han muerto debido a los corales sol, y las que no han sido atacadas aún corren el riesgo de desaparecer.
 
“El problema de la pérdida de diversidad es que muchos servicios ecosistémicos proporcionados anteriormente por las especies locales de corales, como servir de alimento a los peces, ya no podrían continuar”, precisa a SciDev.Net. “Eso afectaría también a toda la red trófica, desencadenando un efecto cascada hasta los niveles tróficos superiores, como los peces de interés comercial que son importantes en la dieta humana”, complementa.
 
Según Kitahara, las investigaciones en curso apuntan a una pérdida significativa de biomasa y diversidad de invertebrados en áreas con una gran cubierta de coral sol, como viene ocurriendo por ejemplo en la Baía de Todos los Santos y en la isla de Itaparica, ambas en Salvador, Bahía, en el noreste de Brasil.
 
Alexander Turra, biólogo del Instituto Oceanográfico de la Universidad de São Paulo, cree que los resultados del estudio podrían usarse para argumentar, sin proponérselo, sobre la eficacia del retiro manual del coral sol mediante el uso de martillos y cinceles, principal método usado actualmente para controlar su diseminación.
 
“Este método remueve el coral desde su raíz y tiende a no dejar fragmentos. De esta manera, los riesgos de una regeneración potencial del coral sol son ciertamente menores que no tomar medidas y dejar que las colonias sigan reproduciéndose libremente”, afirma a SciDev.Net.

coral sol by Cifonauta, CEBIMar.JPG
Coral sol en su hábitat marino.
 
Agrega que el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables, junto con el Ministerio del Medio Ambiente y el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad, están preparando un plan de acción para la prevención, control y monitoreo del coral del sol en la costa de Brasil, que será lanzado este año.

> Enlace al estudio completo en Journal of Experimental Marine Biology and Ecology

La investigación publicada en el Journal of Experimental Marine Biology and Ecology fue apoyada por FAPESP, uno de los donantes de SciDev.Net.

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