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[RÍO DE JANEIRO] Dividir el mundo en países desarrollados y en vías de desarrollo es una clasificación superada, afirman investigadores en un estudio publicado por PLOS Neglected Tropical Diseases el 12 de julio.

Señalan que muchos países en desarrollo están invirtiendo en investigación e innovación, por lo que abogan por usar el término países en desarrollo innovador (IDC por sus siglas en inglés).

“Un país en desarrollo innovador puede pasar de una situación de simple receptor de ayuda exterior a una actitud proactiva al enfrentar una situación que implica la necesidad de utilizar el conocimiento científico y tecnológico, por ejemplo, para combatir una epidemia”, explica a SciDev.Net Alexandre Guimarães Vasconcellos, uno de los autores del estudio y quien además es investigador en el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Brasil).


Propuesto inicialmente en el 2005 por Carlos Morel y otros colaboradores en un artículo publicado por Science, el concepto desplazó la suposición de que los países en desarrollo no innovan. Originalmente definido a partir de una clasificación global de los 25 primeros países según una métrica basada en el número de patentes registradas en Estados Unidos por el producto interno bruto (PIB) per cápita, un IDC era un país clasificado que el Banco Mundial no consideraba como una economía de altos ingresos.

Ahora, Alexandre Vasconcellos, Carlos Morel y Bruna Fonseca revisaron las métricas. A pesar de que los Estados Unidos aún son un país clave para las aplicaciones de patentes, los autores consideraron que usar las aplicaciones internacionales de patentes (conocidas como PCT) agregaría más información.

“Por ejemplo, China ha estado patentando de modo masivo, pero no se refleja en las patentes registradas en Estados Unidos”, dice Vasconcellos.

Un país en desarrollo innovador puede pasar de una situación de simple receptor de ayuda exterior a una actitud proactiva al enfrentar una situación que implica la necesidad de utilizar el conocimiento científico y tecnológico, por ejemplo, para combatir una epidemia”.

Alexandre Guimarães Vasconcellos


Además, en las métricas reemplazaron el PIB por el ingreso nacional bruto (INB), que mide todos los ingresos de los residentes y negocios de un país, sin importar dónde se producen; esto es, mide el total del ingreso recibido, basado en la propiedad, enfocado en el ingreso generado por ciudadanos, y representa la fuerza económica de los ciudadanos nacionales.

Con las nuevas métricas, Estados Unidos perdió el primer lugar del ranking de los 25 países más innovadores, siendo reemplazado por China, que tiene un creciente papel en la innovación. Otros países en desarrollo aparecen en el ranking: India (posición 4), Brasil (15), África del Sur (17), México (22), Malasia (23) y Kenia (25).

Con fines comparativos, en The Global Innovation Index 2018 lanzado el 10 de julio, China ocupa la posición 17; Malasia, 35; México, 56; Sudáfrica, 58; Brasil, 64 y Kenia, 78.

Con el fin de tener más evidencia que apoye su propuesta, los investigadores también analizaron publicaciones científicas en revistas internacionales de autores de los diez países más innovadores, para examinar su contribución global a los problemas de salud pública.

Los investigadores revisaron publicaciones científicas que se enfocaran por lo menos en una de las 17 Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) registradas por la Organización Mundial de la Salud,  usadas como una representación del enfoque del país en las 93 cargas comunes de salud de los países IDC.

Encontraron que los IDC sí priorizan las ETD como un área de investigación. Brasil fue el segundo país que publicó más artículos relacionados con ETD, después de Estados Unidos.


Los investigadores también averiguaron el papel de los IDC en dos importantes emergencias de salud pública entre 2012 y 2016: los brotes de ébola en África occidental y del zika en Sudamérica.

Carlos Morel, coordinador del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología para la Innovación en Enfermedades Desatendidas en la Fundación Oswaldo Cruz (Brasil), señala que la primera epidemia de ébola golpeó a los países no innovadores, países en desarrollo casi todos sin bases tecnológicas, con una pobre estructura médica y hospitalaria. Al contrario, la epidemia de zika alcanzó a Brasil, que cuenta con una red de instituciones médicas, hospitalarias y científicas nada despreciables.

“Mientras que la epidemia del ébola tenía que ser tratada y contenida principalmente con ayuda externa, la epidemia del zika fue cuidada casi enteramente, por lo menos al principio, por autoridades de salud e investigadores brasileños”, indica a SciDev.Net.
Redes nacionales de investigación sobre ébola y zika v2
Cada nodo representa un país; dos países estaban conectados si sus investigadores eran coautores de un documento. Los colores rojos indican la mayoría de los países principales y el grosor de los enlaces refleja su frecuencia de colaboración. Los colores azules más oscuros indican los países innovadores de acuerdo con el ranking de innovación propuesto en el estudio. (Crédito: Vasconcellos, Fonseca y Morel, 2018).

Para entender las diferentes maneras en las que los países en desarrollo enfrentaron las epidemias, los investigadores se fijaron en las redes nacionales de coautorías, basadas en artículos publicados durante el pico de cada epidemia. El análisis de las redes demostró el importante papel de la infraestructura y del personal de los IDC para la prevención y control de esta epidemia.


“Miramos la colaboración de un solo país con otro porque al colaborar más, el país tiene más acceso a diferentes bases de conocimiento y esto permite tener un mayor potencial en innovación que un país que no colabora con ningún otro”, explicó a SciDev.Net Bruna de Paula Fonseca e Fonseca, investigadora en la Fundación Oswaldo Cruz.

Mark Kessel, presidente de la Fundación para Nuevos Diagnósticos en Innovación (Suiza) dijo a SciDev.Net que la relevancia del artículo obedece a diversos factores.

“Las inversiones de capital en la economía mundial se producen en muchos casos donde los inversores perciben que hay un entorno innovador; por lo tanto, el alcance de las solicitudes de patente es un indicador de innovación”.

Según Kessel, al abordar asuntos de salud mundial, como el zika y el ébola —mencionados por los autores— también es probable que se destinen fondos de la cooperación gubernamental y privada cuando existe la creencia de que esos países pueden ser una fuente innovadora para tratar esas enfermedades.

“Crear una manera de describir mejor a los países innovadores más importantes debe proporcionar una manera más precisa de invertir los fondos”, indicó. El concepto de países en desarrollo innovador se diseñó en 2004 durante una sesión de lluvias de ideas sobre “Innovación en Países en Desarrollo” en la conferencia del Centro Bellagio de la Fundación Rockefeller.

El entonces director asociado para Equidad en Salud de esta fundación, Charles Gardner, quien fue coautor del artículo de Morel y otros en 2005 en Science, cree que este estudio realiza una importante contribución a la salud global.

“[Casi] quince años después del encuentro fundamental en Bellagio, muchos líderes globales de salud e inversores de investigación de salud aún siguen estancados en paradigmas viejos y paternalistas que involucran ‘inventar soluciones aquí para dárselas a las personas pobres de allá’, lo cual significa que a menudo perdemos oportunidades de aliarnos con los IDC en el mismo nivel, como pares”, subraya Gardner, quien ahora es director de Ciencia y Tecnología en Salud de la Fundación para un Mundo Sin Humo (EE.UU.).

Y afirma: “personalmente creo, basándome en 25 años de experiencia trabajando con investigadores de África, Asia, Medio Oriente y América Latina, que las innovaciones más relevantes tienden a surgir de investigadores y expertos que realmente viven donde está el problema”.

> Enlace al estudio en PLOS Neglected Tropical Diseases