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Este año, al menos media docena de países latinoamericanos eligen representantes del Poder Ejecutivo y Legislativo, entre ellos Brasil, Colombia y México. Se trata de un momento crucial para la región, que en los últimos años experimenta graves crisis en la economía, la política y el campo social, marcado por profundas y crecientes desigualdades.

También es un momento crucial para el sector de la ciencia y la tecnología (CyT) latinoamericano, que se ve afectado por las crisis regionales y se enfrenta a recortes drásticos y sucesivos de presupuesto, el desmantelamiento de estructuras y órganos administrativos y la falta de reconocimiento de su importancia estratégica, no solo de parte de los políticos, sino también de la sociedad de forma más amplia.

Preocupados por el futuro de la región —y también por su propio destino—, científicos de diferentes países se movilizan para conseguir que la CyT ingrese, de una vez por todas, a las agendas políticas nacionales y se ubique en el centro de un programa de Estado consistente y permanente, capaz de sacar a América Latina de las sucesivas crisis y posicionarla en el camino del desarrollo sostenible.
 
Para ello se han puesto en juego viejas y nuevas estrategias. Algunas son más tradicionales, otras más osadas. Algunas más consensuadas, otras más polémicas. Algunas con objetivos a corto plazo, otras con efectos a más largo plazo. Lo importante, sin embargo, es que las comunidades científicas de grandes potencias latinoamericanas decidieron que tal cual están ahora no pueden permanecer. El problema es que, para rescatar a la CyT regional, no basta la movilización de los científicos.
 
Propuestas para los presidenciables
Elaborar documentos con propuestas para los candidatos a la Presidencia ha sido una estrategia recurrente de las entidades científicas para garantizar un espacio de destaque para la CyT en los programas de los presidentes y en los debates electorales.
 
En Brasil, que elegirá a su nuevo presidente en octubre, la Academia Brasileña de Ciencias (ABC) acaba de divulgar el documento “Ciencia, Tecnología, Economía y Calidad de Vida en Brasil”, en el que demanda más recursos para el área, la reestructuración del sistema de CyT del país y el fomento a la innovación. Después de presentar el documento públicamente, la ABC se prepara para entregarlo a los presidenciables.
 
La Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC), a su vez, prevé una serie de ocho seminarios temáticos para alinear sus recomendaciones con los candidatos. El primero de ellos fue realizado en abril en Pernambuco, y tuvo como tema las políticas públicas en CyT. Los demás encuentros se realizarán en mayo y junio para finalizar en julio, cuando se lleve a cabo la reunión anual de la sociedad y se busque consolidar un documento final a ser entregado a los candidatos a la Presidencia.
 
En Colombia, que tendrá elecciones en agosto, la comunidad científica formuló dos documentos con recomendaciones para el futuro líder de la nación. El primero, titulado “Desafíos para el 2030” y liderado por la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, reúne propuestas para el desarrollo de la CyT en el país, la promoción de la educación para la paz y la protección del ambiente. El segundo, iniciativa del organismo estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias), recomienda la inversión en la formación de recursos humanos, salud, biodiversidad, nuevas tecnologías y estudios sociales.

“Científicos de diferentes países se movilizan para conseguir que la CyT ingrese, de una vez por todas, a las agendas políticas nacionales”.

Carla Almeida

 
En México, donde las elecciones serán el 1o de julio, la movilización de la comunidad científica para dar lugar a la CyT en la agenda política fue intensa. Entre noviembre de 2016 y enero de 2018, un grupo representado por diversas instituciones de enseñanza e investigación del país organizó 10 mesas de trabajo para revisar los avances y desafíos de la CyT mexicana.
 
El resultado de ese esfuerzo fue un documento con 150 propuestas y acciones para el desarrollo del sector en los próximos seis años, presentado en marzo, en un evento realizado en la Universidad Autonoma de México (UNAM).
 
El retorno, sin embargo, ha sido frustrante. Hasta el momento, la CyT se mantiene como tema marginal en las campañas electorales y en los debates entre los candidatos mexicanos.
 
En Brasil, los esfuerzos de la comunidad científica en elecciones anteriores también terminaron en frustración la mayoría de las veces. Todo indica que, si depende de los políticos, la CyT latinoamericana estará lejos de convertirse en una prioridad.

Científicos de la política
Si es tan difícil poner la ciencia en la agenda de los políticos, ¿por qué no incluir a los científicos en el Parlamento? Nada mejor que los propios investigadores para defender la CyT y los intereses de la comunidad científica.
 
Así piensan los impulsores del movimiento Científicos Comprometidos, creado este año por investigadores de la Universidad de São Paulo (USP). El grupo, con unos 50 miembros hasta el momento, busca aumentar la representatividad de la ciencia en el escenario político brasileño colocando a científicos en las asambleas estatales y en el Congreso Nacional.
 
Para las elecciones de 2018, Científicos Comprometidos cuenta con dos representantes para llegar al Legislativo, uno en la esfera estatal y otro en la federal, ambos por el Partido Patria Libre (PPL), que apoya la iniciativa.
 
El antropólogo Walter Neves, candidato del movimiento al Congreso Federal, es uno de los mayores especialistas en evolución humana de Brasil. Como diputado, pretende, además de aumentar los fondos para CyT, combatir las desigualdades sociales y defender los derechos humanos.
 

“La desvalorización de la ciencia que atestiguamos hoy no es fruto sólo de una política displicente. Si los políticos no prestan la debida atención a la CyT también es porque la sociedad no demanda, no presiona y aparentemente tampoco ve a la ciencia como una cuestión prioritaria para el país”.

Carla Almeida

 
Otras “candidaturas científicas” surgen desde fuera del movimiento. Un grupo de investigadores llegó a pensar, incluso, en crear un partido de la ciencia constituido por científicos, una idea polémica que acabó naufragando.
 
Pero, al final, ¿qué garantiza que un buen científico sea también un buen político? ¿Hay alguna posibilidad de que los científicos sin antecedentes en la política sean elegidos? ¿Será esta la mejor estrategia para poner a la ciencia en la agenda política nacional?
 
Si bien son cuestionamientos que todavía están sin respuestas, una cosa es cierta: la desvalorización de la ciencia que atestiguamos hoy no es fruto sólo de una política displicente. Si los políticos no prestan la debida atención a la CyT también es porque la sociedad no demanda, no presiona y aparentemente tampoco ve a la ciencia como una cuestión prioritaria para el país.
 
Cambiar la percepción que se tiene hoy de la CyT pasa por transformar la propia ciencia y su relación con la sociedad, una tarea quizás más desafiante que convencer a la clase política sobre su importancia o incluso transformar científicos en políticos.
 
Más que defensores de la ciencia a cualquier costo, necesitamos formar ciudadanos críticos y comprometidos, dispuestos a luchar por una ciencia más fuerte, más cercana y más comprometida con la solución de los problemas sociales.
 
Afortunadamente, la comunidad científica da señales de que está dispuesta a enfrentar el desafío. Tanto los documentos dirigidos a los presidenciables como las plataformas desde la que los científicos se lanzan al mundo político están repletos de propuestas de cuño social y defienden más canales de diálogo entre ciencia y sociedad.
 
 
Carla Almeida es periodista brasileña especializada en ciencia e investigadora en las áreas de divulgación científica y comprensión pública de la ciencia. Ha colaborado con SciDev.Net desde 2005.